lunes, 18 de octubre de 2010

17 DE OCTUBRE UNION, HERMANDAD Y LEALTAD


Hoy, es mi primera preocupación repensar el sentido histórico de esta ineludible fecha para los compañeros justicialistas.

El protagonismo es la clave sobre la que debemos reflexionar. Aquel 17 de octubre de 1945 fue el escenario de la historia, cuando el pueblo se transforma en actor principal. Es el trabajador el nuevo partícipe popular y central de la historia del pueblo.

Ese pueblo que constituyó para Perón el fundamento en el que la unión, la hermandad y la lealtad fueron ejes de un modelo de política transformadora.

La movilización es nuestra herencia, la que debe ser modelo de nuestra práctica política. Muchas veces, los jóvenes hemos sido considerados por los sectores más conservadores como detentores de lo negativo, carentes de proyectos, sin capacidades, ni ideales.

Pero, debemos poner de manifiesto que los jóvenes somos verdaderos cultores de un espíritu de unidad, de unión necesaria e ineludible para la construcción de un proyecto democrático capaz de ser gestado a través del consenso para pensar el presente y construir el futuro.

Esta fecha nos orienta a recuperar el sentido de la hermandad para que juntos propongamos objetivos comunes y luchemos por la igualdad de los ciudadanos.


¿Qué es la lealtad? Es una pregunta que muchos se hacen desde diferentes ámbitos de la sociedad.

La lealtad es el cumplimiento, es virtud, es honor, es el consenso entre el pueblo y los gobernantes. Es cumplimiento del gobernante con el pueblo. Es el cumplimiento del pueblo con el nuevo ciudadano.

La lealtad es corresponder con nuestra obligación, es un compromiso que nos insta a cumplir con lo que queremos y con lo que creemos.

Sólo existe lealtad donde existe valor y respeto con los compañeros, pero fundamentalmente con la sociedad y con la memoria.

Ser leal implica trabajo, coherencia, compromiso, esfuerzo, paciencia, comunicación, entendimiento, predisposición, valor, renunciamiento, coraje.

Es necesario recordar que aquella gesta del 17 de octubre de 1945, desprovista de los aportes tecnológicos con los que hoy contamos, sin facebook, ni twitter, ni celulares, ni correos electrónicos, ni la gran multiplicidad de canales de cables o de aire; sin embargo aquella mañana del 17 de octubre, trabajadores, amas de casas, jóvenes, hombres y mujeres irrumpieron en Plaza de Mayo. La movilización, que hoy tanto incomoda a algunos sectores del poder, se inició en Argentina con la sola idea de querer defender al líder que les había dado el lugar en la nueva historia.

Este fue el inicio de un proceso, hoy vigente, en quienes participaron y evocan a través de la memoria ese pasado como hito en la constitución de una nueva forma de participación, para que los gobernantes sepan lo que el pueblo quiere y lo que el pueblo puede.

Recuperemos la confianza en la integración para enfrentar este desafío de construir con nuestro trabajo el pueblo que sabemos que somos y el que podemos ser, porque tenemos un objetivo común, porque tenemos un proyecto común.

Nuestra verdadera acción, la que debemos ponderar, es la recuperación del espacio y la práctica de la participación a través del debate de ideas. Lo nuestro es el trabajo para enunciar y ejecutar las ideas necesarias para contribuir al proyecto político de nuestro país.


Lic. Maria Carolina Moisés
Diputada Provincial
Jujuy






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